Casas M·U

Viviendas pareadas en Urretxu , Guipúzcoa

victoria acebo+angel alonso.arquitectos
arch. collaborator: E. Krahe

El proceso de construir una idea sigue, a veces, un camino inverso: también hay que idear una construcción. Sentimos que la idea deviene arquitectura cuando lleva implícita su lógica constructiva, su manera de hacerse.

En las viviendas M·U la estrategia tectónica apareció desde el inicio. La casa tenía que elevarse 12 m. por encima de su apoyo para conseguir la cota que la normativa obliga, y debía avanzar sobre el muro inclinado de contención para conseguir la superficie que necesitábamos. La estructura fue, por tanto, un tema a priori; partíamos de un plano de apoyo de 5 X 10 m para construir un edificio de 15 X 16m de planta. La estructura adoptaba un esquema arbóreo, ganando dimensión a mediante codales y voladizos, y explica por si sola la generación del proyecto: una casa en el aire.

Estas casas pareadas se elevan por encima de los tejados de los edificios próximos y gozan de lejanas vistas del monte Txindoki. La proximidad (apenas 3 m.) de las casas vecinas y la presencia de las rampas de acceso a garaje determinó un esquema de transparencia unidireccional, como una sección extrusionada, una especie de tubo cerrado a los vecinos y al ruido; después agujereamos esta envolvente para introducir un gran patio interior que sustituiría al clásico jardín delantero de las viviendas en hilera. La inserción de ese vacío mejora radicalmente las condiciones de soleamiento y ventilación de la casa, aportando privacidad al escaso espacio libre que permiten asentamientos tan densos.

Nuestro proyecto evita el enfrentamiento con un terreno que augura dificultades. En otros pueblos de Guipúzcoa hemos visto el mismo problema en terrenos muy escarpados, con edificios que deseaban alcanzar el suelo mediante un podio o peana, pero en esas construcciones la base expresa la gravedad; nosotros por el contrario buscamos la elevación.

Pensando sobre este volumen que flota, encontramos mas importante su relación con el aire, con el cielo; por eso su superficie es como de aire gris, de luz del Norte. No pensábamos en un volumen bañado por la luz, sino flotando en ella y reflejándola. De ahí que la estructura como apoyo tienda a desaparecer, perdiendo al final toda la importancia que tuvo en el desarrollo.

Persiguiendo la idea de elevación se proyecta un sistema constructivo ligero, que permita amplios voladizos y que libere la planta de garaje en lo posible. Se produce por tanto una transición de esfuerzos desde la estructura-árbol a la casa-tubo que obliga a un cambio de escala en la estructura, manifestándose en  unas potentes vigas que recogen los soportes de fachada. Las fachadas de vidrio expresan claramente la idea constructiva del edificio y los espesores de los respectivos sistemas: la estructura metálica se envuelve con una piel de paneles de zinc, trasdosada interiormente; los forjados de chapa colaborante quedan embebidos en el espesor de la estructura, al igual que los cerramientos laterales, buscando la continuidad de la envolvente.